viernes, 15 de agosto de 2008

Teoría sociológica contemporánea-Resumen de libro

En busca de una breve pero efectiva introducción a la teoría sociológica, me he topado con un librito muy didáctica y esquemático que cumple con la función de brindar un panorama generál de la teoría sociológica contemporánea. Es recomendable para aquellos no expertos en sociología, para profesionistas de otras áreas de las ciencias sociales, que tienen interés en iniciar el estudio de las corrientes teóricas de la llamada madre de las ciencias sociales.

La ficha técnica del libro es la siguiente:

Flecha, Ramón, Jesús Gómez, Lidia Puigvert. Teoría sociológica contemporánea. Barcelona, España: Ediciones Paidós Ibérica, 2001.

Algunos datos sobre los autores:

Ramón Flecha, Jesús Gómez y Lidia Puigvert, profesores y profesora de la Universidad de Barcelona, son miembros del Seminario de Teoría Sociológica Crítica, que se reúne mensualmente, desde 1996, en el marco de la Asociación Catalana de Sociología y en el Departamento de Teoría Sociológica de la misma universidad.

Del libro mensionado dejo un resúmen textual.

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En la teoría sociológica contemporánea coexisten diferentes enfoques que pueden clasificarse en tres perspectivas: sistemática, subjetiva y dual.

SOCIEDAD COMO SISTEMA DE SUBSISTEMAS

Contexto: Años cincuenta en EUA. Con la guerra fría (doctrina Truman en 1947), se produjo una fuerte ofensiva contra todo intelectual o movimiento que pretendiera afirmar la existencia de sujetos sociales que podían y debían transformar la sociedad. En el ámbito de las ciencias sociales esa ofensiva encontró un enfoque (el funcionalista).

Funcionalismo estructural


Aplicó aportaciones de la bilogía al estudio de la sociedad. La sociedad es vista como un sistema formado por otros subsistemas. El estudio de las funciones de una práctica social o de una institución era el análisis de su contribución al mantenimiento –como un todo- del sistema.


Los inicios del funcionalismo sociológico moderno están muy vinculados al trabajo previo de antropólogos de principios del siglo XX, como Malinowsky, que estudió las culturas de las islas Trobiand (en el Pacífico) concluyendo que la función de una práctica social o institución es su contribución a la continuidad, como un todo, de su sociedad.


Sistema: conjunto ordenado de elementos que tiende a conservar su organización.

Estructuras: elementos del sistema lo suficientemente estables como para ser considerados independientes de las fluctuaciones de poca amplitud y corta duración resultantes de las relaciones entre sistema y medio externo.

Equivalencia entre estructura y función: la función de las estructuras es contribuir al mantenimiento y adaptabilidad e los sistemas a los que pertenecen.


Entre las críticas que se generalizaron en los años sesenta y setenta del siglo XX, cabe destacar:


Conservadurismo. El sistema era considerado como un conjunto ordenado que el análisis sociológico debía mantener y perfeccionar.

No falsación. La equivalencia entre estructura y función fue calificada de premisa tautológica, al confundir causa y función: toda estructura desarrolla una función para el mantenimiento del sistema, siendo ésta la causa de su surgimiento. En estas condiciones, no puedes demostrar empíricamente que no es cierta la aseveración, no es posible preguntarse si una determinada estructura existente es o no es beneficiosa, o si no se puede sustituir por otra.

Dependencia de las ciencias naturales. No incorporaba los avances metodológicos de Durkheim y Weber, en cuanto a la consideración de la sociedad y de la sociología como realidad y ciencia autónomas. Hace que las ciencias sociales sean dependientes de la biología, regresando al estadio en que Spencer había dejado a la sociología.


Los funcionalismos que tienen más influencia en la actualidad son los que soportan mejor las críticas anteriores:


La obra de Parsons, que sustituyó el modelo biológico por el cibernético, es decir, cambió la referencia de los sistemas del cuerpo por los procesos de comunicación y control.

Las aportaciones de Merton, que superan los aspectos más tautológicos, tales como la noción de equivalencia.


Funcionalismo sistémico


Obra de Parsons. Destacamos tres aportaciones:


Control parcial del entorno. En la perspectiva de Parsons, los sistemas sólo controlan, parcialmente, los entornos variables y supercomplejos donde se encuentran. Su mantenimiento no depende sólo de sus propias estructuras, sino también de sus relaciones bilaterales con ese entorno.


Estructuras y procesos. A un sistema, para su mantenimiento, le pueden ser funcionales tanto las esctructuras como los procesos.


Parsons contempla en el contexto y en los procesos lo que otros atribuyen a personas y grupos. La teoría sistémica sustituye las intenciones de las personas por la lógica de los sistemas. Parsons construyó un modelo global de análisis sistémico de la sociedad. Se preocupó de establecer cuáles eran las funciones clave para la existencia de una sociedad y qué sistemas las realizaban. Definió cuatro funciones y las denominó “prerrequisitos funcionales”: AGIL: Adaptación (Adaptation=A), Consecución de fines (Goal=A), Integración (Integration=I), Mantenimiento de patrones (Latency=L).


Cada una de estas funciones es realizada por un sistema:


Sistema comportamental (L), Sistema de la personalidad (G), Sistema social (I), Sistema cultural (A)


L: el sistema cultural nos muestra cómo los valores culturales establecen los patrones para la elección entre las alternativas de acción del sistema social y del sistema de la personalidad.

I: el sistema social realiza la función de integración con unas normas que están basadas en aquellos valores cultuales y que suponen el establecimiento de roles.

G. el sistema de la personalidad realiza la función de consecución de fines. Estos fines son alternativas de acción de los agentes, que siguenlos patrones establecidos por los valores culturales y se ajustan a las normas consensuadas en su sociedad.

A: el sistema comportamental realiza la función de adaptación de acuerdo con los medios y recursos de que dispone. Para ello, ha de atenerse a los fines planteados por las personalidades, que se han ajustado a las normas de la sociedad que, a su vez, se han basado en los patrones marcados por los valores culturales.


Parsons fue completando esa forma sistémica de análisis, hasta el punto de convertirla en un cuadro capaz de incluir las realidades sociales susceptibles de estudio. Organizó esos sistemas de manera que cada uno estuviera dentro d elos demás en forma de subsistema. Así, el AGIL se vuelve más complejo: A (AA, AG, AI, AL), G (GA, GG, GI, GL), I (IA, IG, II, IL), L (LA, LG, LI,LL).

Obra básica: Parsons, T. (1996), El sistema social.


Función manifiesta y latente. Efecto Mateo

Merton abrió el funcionalismo a teorías de rango medio que permiten comprender muchos fenómenos sociales. Para Merton, estas teorías de rango medio son adecuadas para lograr conocimientos empíricamente validados en ámbitos específicos, a diferencia de las grandes teorías que pretenden comprender la sociedad en su totalidad. Ente sus aportaciones, podemos destacar:

- la apertura del funcionalismo.

Disfunción. A cada institución se le atribuía una función que servía para el mantenimeinto de la estabilidad del sistema; esta premisa fue cuestionada por Merton mediante el concepto de disfunción, que cambiaba significativamente el análisis sociológico: otorgaba a ciertas instituciones efectos negativos de cara a esta estabilidad.

Equivalencia funcional. En lugar de la equivalencia entre estructura y función, Merton defiende que una función puede ser cubierta por diferentes elementos culturales. El funcionalismo tradicional daba menos posibilidades, ya que sólo aclaraba la funcionalidad de una determinada institución y no dejaba que esa misma función pudiera ser desarrollada, o incluso intensificada, por otro tipo de institución.

- la creación de la sociología de la ciencia (con aportaciones como el denominado efecto Mateo)

El efecto Mateo, nombre que tiene que ver con un versículo del Evangelio de San Mateo, aclara cómo se da más a quienes tienen más y menos a quienes tienen menos. Según Merton, las afirmaciones científicas han de estar basadas en las obras de “gigantes” de la sociología y en investigaciones propias: para hacer cualquier tipo de sociología en la actualidad, hay que conocer con rigurosidad las principales teorías de los “gigantes” contemporáneos de la sociología.

- la elaboración de conceptos como las funciones manifiestas y latentes.

Funciones manifiestas son las consecuencias conscientes de las instituciones y los actos sociales. Funciones latentes son las consecuencias generalmente no reconocidas por parte de los participantes. Merton señala cuatro aportaciones de este concepto de funciones manifiestas y latentes:


a) Aclara la persistencia y desarrollo de prácticas sociales que no consiguen sus finalidades manifiestas y que tendemos a calificar de irracionales.

b) Dirige la atención a campos fructíferos en la teoría. Sociólogas y sociólogos aportan así el análisis de las consecuencias “extraordinarias” de las prácticas sociales.

c) Permite importantes progresos en los conocimientos sociológicos, al distanciarse del sentido común.

d) Explica numerosas prácticas cotidianas.

Obra básica: Merton, R.K, Teoría y estructuras sociales y Sociología de la ciencia.


Una teoría automatizada: la teoría de sistemas

De la obra de Niklas Luhmann.

- Sentido sistémico y no subjetivo

En el enfoque sistémico de Niklas Luhmann no es que las personas estemos controladas por los sistemas, sino que somos un acoplamiento entre los sistemas sociales y psíquicos. Los sistemas no controlan totalmente los entornos, sino que ambos (sistema y entorno) son dos caras de la misma moneda.


Weber consideraba la acción como una conducta humana a la que el sujeto o los sujetos vinculaban un sentido subjetivo. Este significado era lo característico de la acción humana, a diferencia de la mera conducta reactiva. Sin embargo, la relación se invierte en Luhmann: el sentido configura a los sujetos, y no al contrario. El sentido de una acción está en su adaptación funcional, y no en la intención de los sujetos; es más, esta intención es producto de esa adaptación.


Por lo tanto, para Luhmann el sentido de la acción es anterior al sujeto (presubjetivo) y también a los acuerdos entre los sujetos (pelinguisticos). El sentido de la acción es sistémico, ya que es originado por su adaptación funcional, y no por los sujetos que la realizan.

- Personas y Sistemas Psíquicos

Cualquier concepción que considere la sociedad formada por seres humanos y por las relaciones entre ellos será calificada, por Luhmann, de prejuicio humanista. Este autor considera que sí tiene en cuenta a las personas, pero no en nuestra concepción humanista de las mismas, sino como acoplamiento estructural entre los sistemas sociales y psíquicos.


El sistema social es el todo que contiene a los subsistemas. Entre ellos están los psíquicos, que no trascienden ni pretenden trascender los plexos sistémicos de sentido. Los acoplamientos estructurales de los sistemas sociales y psíquicos son compatibles con su autonomía, ya que también son sistemas operativamente separados.


Luhmann aplica a los sistemas sociales la noción de autopoiesis de Maturana y Varela. Para estos dos biólogos, los seres vivos son sistemas autopieticos porque constituyen una red cerrada de producción molecular en la cual las moléculas producidas generanla misma red que las produjo; de esta forma, estos seres son autorreferenciales. Lo que hace Luhmann es aplicar esa noción a los sistemas sociales, cerrando así, aún más, su perspectiva sistémica; los sistemas sociales se generan y se reproducen a sí mismos y la sociedad es una red de comunicaciones que genera nuevas comunicaciones. Hay gente que dice que Luhmann ha hecho la aplicación
a la sociología de la autopoiesis; con un poco más de rigor debiera decirse que han hecho su aplicación a la sociología sistémica. También las sociología del sujeto y las duales pueden usar esos conceptos aplicando la autopoiesis al actor social, y no al sistema.


Obra básica: Luhmann, N, La ciencia de la sociedad y El amor como pasión.

DEL FUNCIONALISMO AL ESTRUCTURALISMO


Contexto: En Europa occidental de posguerra, los movimientos sociales críticos y la intelectualidad marxista tenían gran influencia. Los sectores capitalistas se plantearon, como objetivo prioritario, estabilizar la situación. Levi-Strauss tuvo el acierto de reconvertir el funcionalismo norteamericano en un estructuralismo que sería presentado como una creación europea.


Giro lingüístico de las ciencias sociales


Lévi-Strauss europeizó el funcionalismo norteamericano introduciendo un cambio importante para su concepción de estructura: el modelo de referencia. Lévi-Strauss usó la lingüística. De este modo, los principales estructuralistas (Althusser, Bourdieu) y postestructuralistas (Derrida, Foucault) han sido franceses, al igual que Lévi-Strauss y Saussure (el representante principal de la lingüística estructural.


- Diferencia

La semiótica (teoría de los signos) incluye la sintaxis (análisis de los signos y las relaciones entre ellos), la semántica (signos en relación con los objetos designados) y la pragmática (signos en relación con los sujetos que los usan). Las teorías sociológicas que tienen en cuenta a los sujetos se inclinan hacia la pragmática, ya que estudian cómo los actores sociales generan realidad social y lenguaje. Por el contrario, las teorías estructuralistas consideran que las estructuras lingüísticas crean los significados.


El estructuralismo da prioridad a los significantes (signos) sobre los significados. Las diferencias entre signos relacionados son las que originan el significado, de ahí el carácter relacional del estructuralismo. No se trata de buscar un significante que represente cada significado, sino al revés: los significados los crea la diferencia entre los significantes. El estructuralismo afirma que la diferencia entre significantes crea el significado.


El postestructuralismo considera que no hay más realidad que la creada por las estructuras del lenguaje.


- Descentramiento del sujeto

El estructuralismo participa, también, de otra de las orientaciones del pensamiento social: sacar al sujeto del centro de la realidad. Desde el principio, se manifiesta en contra del existencialismo y del humanismo, proponiéndose la disolución del “hombre” como creador de la actividad social. Al contrario que dichas corrientes, el estructuralismo afirma que las personas hemos sido creadas por las estructuras en las que nacemos y nos socializamos: no producimos las estructuras, sino que somos un producto de ellas.


Estructuralismo constructivista. Habitus


La única versión estructuralista que sigue siendo fecunda en sociología es la desarrollada por Bordieu, a la que él mismo denomina estructuralismo constructivista o constructivismo estructuralista. Por estructuralismo entiende que hay estructuras objetivas independientes de la conciencia y voluntad de los agentes. Por constructivismo entiende que hay una génesis social de una parte de los sistemas de percepción y de las estructuras sociales.


Como prueba de su no estructuralismo ortodoxo, Bourdieu ha dicho que no se basa en el estructuralismo lingüístico de Saussure, sino en la lingüística generativa de Chomsky. También hay diferencias importantes entre la concepción de agente de Bourdieu y la de persona de Chomsky. Para el lingüista libertario, las personas estamos biológicamente dispuestas hacia la racionalidad, la moralidad, la creatividad y la libertad. Su noción de competencia lingüística implica un carácter creativo de la mente humana. Considera que tanto las personas como los movimientos sociales somos capaces de crear nueva realidad social y, contra lo que suele decirse equivocadamente de él, podemos reaccionar contra las manipulaciones de los medios de comunicación y encontrar y decir la verdad. Por el contrario, Bourdieu da un carácter de agente a la persona, no de sujeto social. El mismo habitus es “no-conocimiento” desde el punto de vista del agente.


El concepto central de Bourdieu es el de habitus. Dada la forma que tienen sus definiciones, escogemos una de ellas y la explicamos desglosada en sus diversos elementos:
estructura estructurante, que organiza las prácticas y la percepción de las prácticas, el habitus es también estructura estructurada: el principio de división de clases lógicas que organiza la percepción del mundo social es a su vez producto de la incorporación de la división de clases sociales. Cada condición está definida, de modo inseparable, por sus propiedades intrínsecas y por las propiedades relacionales que debe a su posición en el sistema de condiciones, que es también un sistema de diferencias, de posiciones diferenciales, es decir, por todo lo que la distingue de todo lo que no es y, en particular, de todo aquello a que se opone: la identidad social se define y se afirma en las diferencias [Bourdieu, P. (1988), La distinción. Criterios y bases sociales del gusto, Madrid, Taurus, págs.. 170-172 (p.o. 1979)].


Obra básica: Bourdieu, P., La distinción. Criterios y bases sociales del gusto.